El Tlc y Las Regiones

viernes, 28 de diciembre de 2007

EL TLC Y LAS REGIONES
Pedro Francke


El TLC aprobado con los Estados Unidos entrará en vigencia posiblemente en el 2009, tras la llamada "implementación", o cumplimiento de condiciones por parte del Perú. ¿Cómo se puede, desde las regiones, aprovechar más las oportunidades y reducir los riesgos que trae el TLC?

Como se sabe, la principal ventaja del TLC es hacer permanentes las reducciones arancelarias y ventajas de acceso al mercado norteamericano que ya tenemos con el ATPDEA. Aprovechar esas ventajas pasa, entonces, por promover nuestras exportaciones a los Estados Unidos. ¿Cómo hacerlo? En primer lugar, Prompex debe tener un rol más activo y decidido en identificar oportunidades comerciales en los Estados unidos y comunicarlas a los empresarios peruanos. Una acción conjunta con los gobiernos regionales podría, a partir de los planes regionales de exportación, divulgar qué productos se podrían exportar, las tecnologías existentes, las características de los mercados y la calidad requerida de los productos, y organizar a los productores regionales. Un segundo elemento importante son los temas relativos a la infraestructura, sobretodo de carreteras y puertos, pero también electrificación rural y obras de irrigación. Finalmente, hay que identificar y atenderlos cuellos de botella de la competitividad.
La capacitación y educación, la organización de los pequeños productores, la facilitación del crédito, y el apoyo a la innovación, son algunos de los temas en este terreno.

Por cierto, el aprovechamiento de estas ventajas va aparejado de algunos compromisos importantes, en particular el respeto a los derechos laborales y el cuidado del medio ambiente. Varios estudios han mostrado como la mayor parte de trabajadores de la agroexportación carece de derechos laborales básicos, y la mayor exportadora de espárragos del Perú, la empresa Camposol, ha tenido una franca actitud antisindical en violación de convenios internacionales, sin que la autoridad de trabajo haya tenido una actitud firme al respecto. Nuevamente, si se quiere mantener las ventajas del ATPDEA y del TLC, será necesaria una política de fortalecimiento de la autoridad de trabajo, contratando más inspectores y dándoles mayor respaldo político, lo que debe ser concertado entre el Ministerio de Trabajo y los gobiernos regionales. Algo parecido sucede con los temas ambientales, aspecto en el cual además debe concertarse en breve plazo la conformación del Ministerio del Medio Ambiente, debiendo precisarse su forma de operación en el contexto de la descentralización.

Por otro lado, el TLC trae también importantes riesgos, de los cuales el más destacado es el referido a la agricultura. Cuando entre en vigencia el TLC, el Perú deberá desmantelar sus mecanismos de protección de frontera – franja de precios, salvaguardas y otros – frente a las importaciones de productos agrícolas subsidiados por los Estados Unidos. Este desmantelamiento de nuestros mecanismos de protección es paulatino, siendo el ritmo distinto para distintos productos. Algunos productos que pueden ser más afectados en el corto plazo son el algodón, el maíz (aunque este tiene hoy un precio internacional alto), la leche y las carnes. Otros productos, como el arroz, sufrirán el impacto más en el largo plazo.

Frente a esta situación, es indispensable que los mecanismos de compensación anunciados sean concertados con los gobiernos regionales, quienes deberán tener un rol importante en la discusión de los montos de compensación por productor o por hectárea, en la determinación de los criterios para asignar las compensaciones y, finalmente, en la administración y entrega de las mismas. Al mismo tiempo, es importante que, concertadamente, el gobierno central y los gobiernos regionales faciliten la reconversión de algunos de estos productores afectados hacia otros productos, tanto para la exportación como para el mercado interno.

Nuevas facilidades de crédito, asistencia técnica y apoyo a la comercialización pueden ser particularmente importantes en este sentido. Como se ve, la tarea es múltiple, pero en su mayor parte se trata de afrontar temas largamente postergados por el Estado que son indispensables para el desarrollo nacional. Sólo con una concertación entre el gobierno central y los gobiernos regionales podrá hacerse frente con algún éxito a estos grandes retos.

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